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Bio-Lógica del Síntoma



“Hasta que lo inconsciente no se haga consciente
el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida y tú lo llamarás destino.”

Carl Gustav Jung


Bio-Lógica del Síntoma

Desde hace décadas los científicos están estudiando y demostrando que hay una relación, una lógica biológica muy concreta entre nuestros pensamientos, emociones, el funcionamiento del cerebro y los órganos de nuestro cuerpo físico.

Para aclarar esa relación, esa Bio-Lógica, haré un símil. Imagina que estás de viaje y se enciende una luz de alarma en tu coche. ¿Qué es lo más lógico que hagas? Parar y llamar al servicio técnico. Sabes que es peligroso seguir con tu viaje mientras tu coche te está avisando que tiene un problema, invisible para ti, ya que no eres mecánico. No te enfadas con la luz de alarma, no la odias, ni intentas arrancarla. Buscas un especialista para que te ayude a resolver el problema. ¿Qué pasaría si al llegar, el mecánico se limitara a darle un martillazo a esa luz de alarma y la apagara, destrozando además aquello que la rodea? Al fin y al cabo, lo que querías era que la luz se apagara para poder proseguir con el viaje, ¿no?

Esa era, y en muchas ocasiones sigue siendo, la manera de actuar de la medicina moderna. Enfocaba toda su atención en el síntoma de la persona, en esa “luz de alarma”, identificándola con el problema, y hacía lo que fuera por hacerla desaparecer, aun a costa de dañar todo lo que la rodeaba (todos sabemos cómo afecta por ejemplo la quimioterapia).

Bio-Lógica del Síntoma

Hoy en día existe un nuevo enfoque para abordar el tema. Hoy comprendemos que “la luz de alarma” no es el problema, que la enfermedad es tan sólo el síntoma que llama nuestra atención sobre aquello que ha dejado de funcionar, aquello que está en desequilibrio y desarmonía. Es decir, ya no vemos a la Enfermedad como un enemigo, la vemos como el Síntoma, como “la luz de alarma” que nos da el aviso, para que podamos buscar la ayuda de un especialista y recuperar el equilibrio, la armonía, la salud emocional, energética y física.

El especialista en BioNeuroEmoción “lee” el síntoma, y con su ayuda encuentra la emoción oculta que provocó el desequilibrio.

El cuerpo por sí sólo no puede enfermar. Lo hacemos enfermar nosotros cuando juzgamos, cuando no expresamos lo que sentimos, cuando bloqueamos nuestras emociones.

No hay que combatir a la Enfermedad = Síntoma, no es un enemigo. Es un aliado que nos avisa que nos hemos alejado de nuestra Esencia y que es hora de volver a conectar con nosotros mismos. Nos ayuda a recuperar y restablecer la coherencia con nosotros mismos.


Algunos pocos ejemplos de la Bio-Lógica del Síntoma:

  • Absceso: dificultad de expresar algo (relacionado con la parte concreta del cuerpo). Ira, rabia acumulada.
  • Acné: Conflicto de identidad. No aceptación de uno mismo. No gustarse.
  • Adicciones: Huida de uno mismo. Miedo. No saber amarse. Miedo a ser herido “otra vez”.
  • Cadera: Conflicto arcaico: "Mantenerse en su posición" En persona joven: "Quiero luchar y no puedo, pero soy activo en la lucha". En persona mayor: "No puedo luchar y soporto la lucha pasivamente".
  • Cáncer: Los enfermos de cáncer suelen ser personas que mantienen algún tipo de resentimiento de larga duración, o problemas emocionales pendientes con el pasado, que los hacen sentirse profundamente heridos. Viven el conflicto en aislamiento.
  • Cara: Parálisis facial: "Perder la cara". Perdida de dignidad, ser objeto de burla.
  • Diabetes Tipo I: Resistencia. Prohibición o peligro de los cambios. El azúcar no entra en la célula.
    • "Debo resistir porque hay un peligro".
    • "La ternura es peligrosa para mí".
    • "No quiero que entre el amor dentro de mí".
    • "Horror al frío".
    • "El amor es tóxico, peligroso" (tocamientos sexuales, familiares que te quieren pero te pegan, etc.)
  • Diabetes Tipo II: Asco. Evitar la penetración, intolerancia. Casi siempre la diabetes implica “Casa dividida por dos”.
  • Diarrea: Conflicto de pequeña guarrada que encajamos (y hay que eliminar). Conflicto de miedo visceral. Conflicto de mínimos, carencia de amabilidad. “Me he tragado una guarrada que no puedo/quiero asimilar.”
  • Estreñimiento: Temor a soltar. Sentimiento de falta y carencia. Negativa a abandonar viejas ideas. Tacañería. Mezquindad. “Quiero retener algo, no quiero soltarlo”.
  • Esclerosis: Conflicto de futuro. Resistencia a aceptar la propia valía. “Si me muevo me muero”.
  • Fibromialgia: La doble obligación en los vínculos (fibras) familiares. “Me encuentro en un doble compromiso familiar". "Fidelidad a la familia y esta me molesta". “Voy hacia la persona que quiero pero al mismo tiempo es mi verdugo”. "Me voy hacia mi mismo y no me doy derecho".
  • Menopausia: Miedo a dejar de ser deseable. Rechazo a una misma. Miedo a envejecer. Sensación de valer muy poco.
  • Parkinson: Miedo e intenso deseo de controlarlo todo y a todos. Conflicto de futuro, miedo a dejar de vivir. Miedo a los juicios, detiene el movimiento, no llega hasta el final. “Quiero actuar pero no me dejan”. “No quiero concluir, no quiero acabar.”
  • Piernas: En la vida, las piernas son lo que nos lleva hacia adelante. Los problemas en las piernas suelen indicar un miedo a avanzar o una renuncia a seguir andando en cierta dirección.
  • SIDA: Desvalorización en relación con la familia (real o simbólica). Sensación de indefensión y desesperanza. “Nadie me quiere”. Firme convicción de no valer. Negación de uno mismo. Sentimiento de culpa por la sexualidad.
  • Sobrepeso: Miedo, necesidad de protección. Hipersensibilidad. Huida de los sentimientos. Inseguridad. Rechazo de uno mismo. Búsqueda de satisfacción.
  • Tortícolis: Falta de flexibilidad en nuestras opiniones y forma de ver la vida, rigidez de pensamiento. Terquedad.
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